Rimbaud, el poeta que se sentía otro

En una de esas deslumbrantes intuiciones que iluminan el mundo cultural por analogía con la naturaleza, Schelling reconoce en su Filosofía del arte que hay dos clases de poetas: los antiguos y los modernos. Los primeros se asemejan a los planetas y, con su ritmo concéntrico, mantienen una órbita armónica en torno al sol, alejándose apenas de la identidad. Son los grandes clásicos, figuras plásticas y simbólicas que, en su universalidad, roturan para siempre los caminos a seguir en el futuro. Aparte, están esos que, como los cometas, se aventuran excéntricos en el espacio infinito y reaparecen fulgurantes y, en cierto sentido, inesperados, ya que lo hacen muy de vez en cuando. Hechos de «puro aire y pura luz, sin ninguna sustancia», su osadía y su individualidad nos sobresalta porque, desafiando todas las normas, se internan en lo más remoto y oscuro, para volver con sus cabelleras centelleantes, arrojando sobre la Tierra una lluvia de estrellas fugaces.

No hay duda de que Arthur Rimbaud pertenece a esta última clase o incluso puede decirse que constituye su más claro exponente, razón por la cual para muchos se convirtió, tanto por su vida como por su obra, en el poeta modélico de los tiempos modernos. Con la fugacidad propia de un cometa, apareció en la escena literaria con catorce años para finalizar su carrera a los diecinueve, inmortalizando el prototipo de l’enfant terrible. Desde los primeros versos, su voz parece levantarse impetuosa tras los golpes de una gran paliza, transida de miedos y rabia refrenada, desvelando lo oculto por el puritanismo hipócrita reinante, lo inmundo o lo escatológico, a través de asociaciones en apariencia arbitrarias, que le valieron la admiración de los futuros surrealistas, como André Breton. En permanente escape de la realidad, construye su poesía con un lenguaje en ocasiones pedante, siempre sugestivo, persiguiendo transmitir sensaciones más que ideas, como puede observarse en este temprano soneto sobre las vocales:

A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,
diré algún día vuestros latentes nacimientos.
Negra A, jubón velludo de moscones hambrientos
que zumban en las crueles hediondeces letales.
E, candor de neblinas, de tiendas, de reales
lanzas de glaciar fiero y de estremecimientos
de umbrelas; I, las púrpuras, los esputos sangrientos,
las risas de los labios furiosos y sensuales.
U, temblores divinos del mar inmenso y verde.
Paz de las heces. Paz con que la alquimia muerde
la sabia frente y deja más arrugas que enojos.
O, supremo clarín de estridores profundos,
silencios perturbados por ángeles y mundos.
¡Oh, la Omega, reflejo violeta de sus ojos!

rimbaud

Otras veces, la poesía, embriagada de vino, ajenjo, opio o hachís, le facilita la huida hacia el mundo de la ensoñación. Y no tanto porque vaya cargada de sustancias alucinógenas, sino porque ella misma se caracteriza por su capacidad para configurarse como un fenómeno de fuga del yo, dado que permite encarnar otras personalidades, adoptar diferentes puntos de vista y confesarse escondiéndose, a la vez que desvelándose detrás de una máscara. En ese sentido, la escritura poética siempre resulta expurgativa y terapéutica, además de ser una vía más intensa y profunda de conocimiento de lo real. Podría decirse que ese ejercicio de volverse otro del que habla Rimbaud en sus cartas del vidente ya lo había hecho con anterioridad, por ejemplo, en El barco ebrio, el extenso y famoso poema enviado a Paul Verlaine, al cual éste respondió invitando al adolescente a París, y del que aquí reproducimos una parte:

El acre amor me ha henchido de embriagador letargo.
Lloré mucho. Las albas son siempre lacerantes.
Toda luna es atroz y todo sol amargo.
¡Que se rompa mi quilla y vaya al mar cuanto antes!
Si yo ansío algún agua de Europa es la del charco
negro y frío en el cual, al caer la tarde rosa,
en cuclillas y triste, un niño suelta un barco
endeble y delicado como una mariposa.

Pero Rimbaud no sólo buscó la perpetua evasión por medio de la poesía o las drogas:

Como a un ángel que afeitan, vivo siempre sentado,
empuñando algún vaso de profundas estrías;
doblado el hipogastrio, miro cómo han zarpado
del puerto de mi pipa tenues escampavías…
Cual cálida inmundicia que un palomar ha hollado,
me abrasan dulcemente múltiples fantasías
y es mi corazón triste, árbol ensangrentado
por los jaldes resinas doradas y sombrías.
Cuando agoto mis sueños de bebedor asiduo
de cuarenta cuartillos, sin ningún sobresalto
me recojo y expulso el ácido residuo.
Tierno como el Señor del cedro y los hisopos,
meo hacia el cielo oscuro, muy lejos y muy alto,
con venia y beneplácito de los heliotropos.

También lo hizo en la vida real. La historia de su infancia está salpicada de repetidas fugas: de la escuela para holgazanear por los campos y terminar leyendo en la biblioteca de su ciudad natal, de la casa materna a Charleroi con la intención de pedir trabajo en el periódico local, a Bruselas y Douai en busca de su profesor Izambard para solicitarle ayuda, y muy especialmente a París, sorteando la Guerra Franco-alemana a fin de unirse a la insurrección de la Comuna (a la cual dedicó varios poemas), para conectar con los literatos y revolucionarios o simplemente a la caza de aventuras, placeres y diversión, siempre obligado a volver por la madre, dado que se trataba de un menor de edad. Sin duda, era un rebelde, pero asimismo capaz de escribir con la máxima conmiseración y sencillez de estilo cuando se trataba de mostrar la miseria y su efecto sobre los más pequeños, por lo que, en su obra Los poetas malditos, Verlaine lo comparó con el pintor Murillo y, sobre todo, con Goya, refiriéndose en particular a los poemas de Las espulgadoras y Los boquiabiertos, del que dejamos un fragmento a continuación:

Niños mendigos. Ha nevado.
Al tragaluz iluminado
los pobres van
porque les trae al retortero
el ver cómo hace el panadero
el rubio pan.

Cuando al cobijo del ahumado
techo, el cuscurro perfumado
canta muy bajo
y a ellos les llega la vaharada
está su alma deslumbrada
bajo el andrajo.
Sienten que aquello da la vida
bajo la escarcha a su aterida
faz de angelotes;
sus hociquitos como rosas
entre las rejas dicen cosas
a los barrotes.

Aunque fue estudiante destacado, que escribía poemas en latín, y un verdadero prodigio de inteligencia, también se mostraba caprichoso, arrogante, sarcástico, impulsivo, violento, grosero, iconoclasta, irrespetuoso y perenne vividor. Por eso, se ganó la enemistad de muchos de los malditos a causa de sus insólitos desplantes e irreverencias, pero, en cambio, enamoró perdidamente a Verlaine mientras vivía con él y su esposa, todos hospedados en casa de sus suegros. El resultado no se hizo esperar. Pronto el poeta abandonó a su mujer y su hijo recién nacido para fugarse con Rimbaud, a quien describe como un niño con cara de ángel exilado, los cabellos largos revueltos y una inquietante mirada de pálido azul. Vagabundearon por los caminos, escasos de dinero, rumbo a Bruselas o Londres, donde vivieron en la pobreza dando clases de francés, arropados por una pequeña asignación de la madre de Verlaine. Así, mantuvieron una tormentosa relación sentimental en permanente viaje, que culminó con un tiro en la mano del adolescente y la cárcel para el agresor, quien debió pasar por un humillante examen médico legal debido a la acusación de homosexualidad. Tras ese lamentable incidente, Rimbaud se recluyó en la granja familiar para escribir Una temporada en el infierno, pero retornó a Londres y compartió casa con el poeta loco Germain Nouveau. Una vez producida la excarcelación de Verlaine, se reunió con él en Alemania para despedirse. Había decidido abandonar para siempre la escritura:

Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde todos los vinos corrían.
Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. -Y la encontré amarga. -Y la injurié.
Me armé contra la justicia.
Huí. ¡Oh hechiceras, oh miseria, oh cólera, a vosotras os he confiado mi tesoro!

Entonces emprendió su última fuga: un largo viaje, primero a pie, luego en barco, que, después de muchas peripecias (incluida la deserción del ejército colonial neerlandés), lo llevó hasta Yemen, donde se enriqueció con el tráfico de armas y convivió con una mujer etíope. Regresó a Francia por mor de una sinovitis degenerada en carcinoma, que avanzó irremisible a pesar de la amputación de una pierna, y murió con treinta y siete años.

Rimbaud poesía

En suma, toda su vida puede interpretarse como un constante éxodo. No se trata sólo de un transitar, de un nomadismo que parece no querer echar raíces, sino de la voluntad de ser siempre extranjero, un perdurable deseo de escaparse para sentirse fuera de sí, a cada paso otro. Allí reside para él el sentido de la poesía: en la superación del ego. Por eso, la frase «Yo es otro» aparece en las dos cartas en las que Rimbaud se refiere al «poeta vidente», quien sólo puede llegar a comprender el mundo cuando asume una visión ajena a él mismo, a contrapelo de la ortodoxia que infunde la sociedad, esto es, mediante el encanallamiento progresivo y el desarreglo de todos los sentidos, lo cual permite que el don se exprese por su boca, que el lenguaje mismo lo manipule y hable a través de él, que la poesía sea el único autor de todo lo que se ha escrito. En esa búsqueda de la alteridad, Rimbaud augura que el proceso se completará con la mujer poetisa, cuando rompa la servidumbre femenina, «cuando viva por ella y para ella», y desde lo profundo de su alma consiga alzar la voz :

Nos equivocamos al decir: yo pienso: deberíamos decir me piensan. -Perdón por el juego de palabras. YO es otro. Tanto peor para la madera que se descubre violín, ¡y mofa contra los inconscientes, que pontifican sobre lo que ignoran por completo!

Porque Yo es otro. Si el cobre se despierta convertido en corneta, la culpa no es en modo alguno suya. Algo me resulta evidente: estoy asistiendo al parto de mi propio pensamiento: lo miro, lo escucho, aventuro un roce con el arco: la sinfonía se remueve en las profundidades, o aparece de un salto en escena.

Es evidente que esto justifica la huida en la poesía y legitima ese escudarse en la palabra tan propio del movimiento simbolista, pero no exonera el comportamiento del individuo, sobre todo, desde un punto de vista ético, cuando los demás entran en juego. Tampoco la existencia de una madre autoritaria agota la explicación psicológica, dada la magnitud del rencor que parece albergar el poeta en su interior. Sin embargo, la primera de estas cartas nos ofrece un punto de apoyo para la interpretación de estos reiterados actos de fuga, gracias a la transcripción de El corazón robado:

Mi triste corazón babea a popa,
mi corazón lleno de tabaco:
sobre él arrojan escupitajos,
mi triste corazón babea a popa:
bajo las burlas de la tropa
que suelta una risotada general,
mi triste corazón babea a popa,
¡mi corazón lleno de tabaco!
¡Itifálicos y sorchescos
sus insultos lo han depravado!
En la velada narran relatos
itifálicos y sorchescos.
¡Oleajes abracadabrantescos,
tomad mi corazón, salvadlo!
¡Itifálicos y sorchescos
sus insultos lo han depravado!
Cuando sus chicotes hayan cesado,
¿cómo actuar, oh corazón robado?
Se oirán estribillos báquicos
cuando sus chicotes hayan cesado:
tendré sobresaltos estomáquicos
si degradan mi triste corazón.
Cuando sus chicotes hayan cesado,
¿cómo actuar, oh corazón robado?

Infierno Rimbaud

Este poema impactante, rotundo, fue escrito en mayo de 1871, antes de que Rimbaud conociera a Verlaine. Varios biógrafos admiten que refleja una escena escalofriante: la violación del poeta, quien contaba entonces con dieciséis años, por un pelotón de soldados en el cuartel de la rue Babylone en París, antes de ser devuelto a casa de su madre, de donde se había marchado en secreto para participar en los sucesos de la Comuna. Al leerlo, da la impresión de que el paroxismo de asco y dolor impide la expresión directa de lo sucedido y retuerce el lenguaje hasta convertirlo en un parapeto de cultismos y neologismos, que dificultan la comprensión del texto. El nefasto suceso explicaría de raíz ese deseo inacabable de escaparse de sí y de todo. La poesía de Rimbaud sería el trágico reclamo de una inocencia brutalmente interrumpida y mancillada.

No obstante, el destino le reservaría tras su muerte una vuelta fortuita en ese absurdo baile de máscaras que fue su vida y sirvió para construir su mito. En el postrero encuentro con Verlaine en Stuttgart, Rimbaud le hizo entrega del original de Iluminaciones, el cual parece que sólo ayudó a copiar. En 2014, las investigaciones de Eddie Breuil pusieron en evidencia que el autor de esta obra fue el poeta Germain Nouveau, poco interesado en publicar dados sus problemas mentales. Los poemas se editaron bajo la autoría de Rimbaud debido a una redacción ambigua de Verlaine al dirigirse al editor. Al final, de forma imprevista, nos hemos enterado de que la obra de nuestro poeta se acabó en realidad en la última sección de Una temporada en el infierno, justamente titulada «Adiós». La carta a Delahaye del 15 de octubre de 1875, que Breton consideró una cumbre, puede interpretarse como otra despedida, donde se proclama el fin de la poesía tal como se la había entendido hasta ese momento.

185 comentarios en “Rimbaud, el poeta que se sentía otro

  1. Inspiracion, de un poeta. Y , Fruncir el ceño. La mirada, otra, vision, para mi, el otro lado, oscuro. De la mina y de la tierra… no, es mi condicion, un aprovisonamiento, de raices, y de escombros. Es la luz, de el albor. Rencor, no queda, la coz de el tiempo, se acaba. El mundo, solipsado, no se cumbra. Mas, no, se acabá. No, se, responde, lleno, al deseo.

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  2. Poeta de las profundidades. Rimbaud, profundizo en el alma, hasta que sondeo, y profundizo, en el alma, sus vocales, y consonantes, de sabios consejos… y lo dirigio, hacia, las profundidades, de el eco, sonoro… no, se sondea, la profundidad, de el alma humana, sin sabiduria.

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  3. ABRABADANCRESTOS. EL LIBRO ABIERTO DE SU VIDA. El otro, que se relegó a los antiguos placeres, de la semana que paso paseando por los muros, de su tierra. Y, conoció, el amor, de una dama, y lo escribió, en Poesía de su Viaje por el infierno. Y, dio, en el camino, de el pecado. Es, como un caballero andante de la hidalgueria, de las letras francesas. Y, comio, de el pueblo de Dios, la promesa, primera de el palacete, de su afamado verso: ¡Oleajes abrabadancrestos, tomad mi corazon salvadlos!. Y, de su tierra, comió, el pan, de el pueblo. Su letra, de el libro abierto de su alma.

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  4. Mas, no es por desafueros, que el amor, se teme. En desacuerdo, de la palabra venidera. En, el sueño, tanto como en la preeminencia, de el existir, atolondrado. Que queria ser de nuevo-un nuevo dia. Por los pasillos pardos, campanarios, y desafueros interiores, de el paeor, antiguo. Y, anticuada que el no sabia, lo que otros guardaban. Deberá de estar, gestar, y restaurar lo que mi locura, permanece, y lograr temerlo, el descontrol, de la palabra… amor, no, es, eso. Fue, una temporada en el infierno…

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  5. Niños, mendigos, la tarea… Amputados, depende de psicología, el colmenar, daba a su prez. Y, la fiesta, terminó.
    Oh acuerdate, de los poetas rebeldes, de la union, entre bien y mal. Y, ten, resistencia, a los buenos que buscan. Y, ademas, el corazon, esta demigajado. Por dentro, de el, viejo- sol, campanario. Por dentro, de el pueblo disponga , lo que sea, mas o menos, bien.
    Acuerdate, de los dolores. De, el parto.
    Y, ponlo, de el pueblo disponga de leyes, para el hombre de mal.
    Disponible, estamos. Asi…, en el cielo. Atiende, a los, mares revueltos. Y, tengo fotos de el. En mi cabeza. Revuelto, no. Ya. Bueno. Si, pienso, entonces, bueno… que el desierto, esta, sin sol. Y, sin, viento. Olvidandolo, por el calor. Al Oasis. Viento y marea. Viento y piedra. Lunar, de la mar.

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  6. Ya llega la niña de sus ojos con la flor dandosela al viejo en la mano de barro. Y, un beso de amistad en el alma para el nieto querido que les llama por sus nombres Celeste y Amador. La creacion de escuelas, y el recorrido de el tiempo. Estatal. Simposio. Y de el tiempo, conocimiento, nos olvidemos. Por ahora. En, cuanto, a lo instintivo y a la emocion, en freud. Es, un factor, a tener, en cuenta: por dos fuerzas hermanas, la razon, y de la razon… esto es hipocondria. Y nada, mas. El estudio geodesico, de las fuerzas.

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  7. El barco, se va, lejos.
    Navegando, equivocacion
    de una sonrisa, religion
    autoctona, pais desencantado.
    Relajacion de un mundo.
    Sueños prohibidos, el, se conoce
    a traves, de el sabio consejo.
    A, traves, de la constitucion, pues europa, llega lejos. Y, por eso, navegas, tardiamente, sin trabajo.

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  8. Holderling, oh diotima, la ultima potencia de el alma. Los poderes clasicos, de la epoca clásica, dicen lo mismo. Que en las tragedias, se dicten, las naciones. Para, el planisferio. De, un plan, de Dios, respecto, al mundo… , ¿ no, es asi?. Si, asi, de claro, al respecto. Y, entre jovenes, cayó, la bambolina, de el cetro, de el sol.

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  9. Aviso, de emergencia… para la bruja de el demonio, está ocultox en un seminario, leyendo un periodico viejo y gastado. Gastando, papel, de pensiones. Y, vacío, el remedio, de el estudio… y, le dijo, Adios. En, un papel, impreso.
    El demonio, esta a oscuras, es tu interior, mas, paseando. Por tu pasillo, oscuro, me envalentono, y, renazco, de la nada. Una baladronada. Un cuento antiguo… pero si, no te acuerdas, es heavy. El conocimiento de el mundo, mundialmente, reconocido. Siendo, y sintiendo necesidad, de ser otro. Avanzas, por tu pasillo, oscuro. Y, desde, que se fue, aparte, quedó el rezo. A diario, de el numeroso esmero, de Emergencia, de Uñas.¿ Y, su, esmalte, donde, está?.

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  10. Hinduismo: Saber vivir. El mundo. En accion.
    El planeta, tierra, salvado. Por el ser y el caos, de el tiempo. Esto, es una suerte, compilarlos de nuevo, las especies extingidas. Para, recuperarlas. Ahora. A favor, de las especies, en extincion. Fin.
    … de André Malraux. La condicion humana.

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  11. Sumision al Africa vieja de Rimbaud.
    Es una vieja batalla que no pudo, terminar, la de las letras y ademas, las lecturas de sus escritores favoritos como Verlaine, y su viaje, a Africa, recomendado por el, con su familia… y, fue donde redacto sus poesias no terminadas. Te dan lo que tienes, en su obra, en conmemoracion de su poesia. Y, en cada tiempo, puede cambiar. Si, creyendose, en la religion fue religioso, hasta el fin, de sus días… y,¿ fue, en un recordatorio, ateo?. No, creo, el valor, de la amistad… horrenda, conversacion, la de su amiga. La vieja africa, de la etapa de su signo en el que tuvo que ir, por propia necesidad, de una conversacion con Verlaine. Y, fue, romantico, y amable, y creyo en el hombre de color, y, ¿ por eso, fue ateo?.No, deberia, ser, contra la mujer, su ateismo religioso, ademas. Fue, contraetiquetado, como hombre, de letras, y revolucionario.

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  12. Y, que decir, de su poesia, enmarcada, como poeta de las letras enmarcadas, dentro de un marco, teologico- filosofico.. Fin, fin, fin… fue un gran adicto al arte tradicional de sus contemporaneos, y ateo, no fue, ciertamente. Abierto, al publico, estuvo, toda su vida, fue su obra.

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  13. El orden clasico, de los angelotes.
    Y vieron y conocieron el reinado de Poncio Pilatos y atrajeron hacia si al rey de reyes. Y Poncio Pilatos lo juzgo, y lo condeno, a la cruz. ¿Y por eso, pensamos, que fue un mal, gobernante?. Que crucifico, a un apostol, de la fe. Fue, acaso, delito, de seducion, o fallo, de su jurisprudencia. Reprendemos, muchas veces, lo que otros temen, saber.

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  14. Cubiertos, las barcas, hilotropos, cuclillas los niños juegan en el mar.
    Y desde la empatía, colocan los cantaros de barro, encima de el coloquio. ¿ Que se oculta, en la alambrada?. Y, del burro. Y, la antorcha… , por sendos, caminos, que ha el hombre, de volver, a pisar.
    Ya, llegan los gendarmes, a la estacion, el camino es tortuoso, y la senda, prohibe, pasar dos veces por el mismo sitio, esta colapsada, de viajeros. Y en la noche, una extraña pareja, mienten y rompen la entrada de un local, que estaba en fiesta, mientras duraba en los bares de alterne, el ajetreo- alma actor de todos los porteros, y la sodomía, de el alma allá, alejada de el camino, verdadero. Mas alla, de los campos de Junio, y la figura fugaz de los cometas planeados, por sobre la tierra seca y roer, es meterme centro España entiendo como premisa, aquella vez. En la noche, de la campiña, Escocesa… , y, asi, las uvas, hacen, tiempo, en los festines, navideños.
    Hacen, todo lo que pueden, y mexen la cama, por dentro. Mi, corazon, dice, despierta, ya, durmiente. Y, abre el peso y plomo, de tu mente, de tu edad. Y, muevete, un poco, mas…, un poco, menos.

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  15. Un dia pobre, no. Rubio, pan.
    Les quiero, no, a ellos. Sino a todos, no. Sino a ellos. En el cielo. No. . . Existe, una posibilidad. . . Turbulentas aguas, no, concisas. Cielos, no. Ya, No. . . A ellos. No. . . Los cielos son, turbulentos. . . Son concisos. En el cielo.

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  16. El cielo y el aunque.
    Aunque, a pesar de todos
    valoremos, el cielo no es nuestro
    pesar, y por mucho recorrido que
    andemos, no es mejor descorchar.
    La vida, y el oropel.
    El canto, y la golondrina.
    El sello, y la baladronada.
    ¿No es asi?…
    Por lo menos, no faltas
    Al trato.

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  17. Adjudicar un puñal, por derecho propio, no teme a los hados… y cree, en el destino bueno. De los regresos, de las tragedias griegas, de la personas que han conquistado el esquirolado plan de el cielo. Desde lo arcano, plantedado… fin.fin. y, no hay luna, En Acuarios, es en martes, eo , eco, no te pierdas. El minotauro. Te he salvado, la vida. Muchos guerreros, la sofocan, en sus recuerdos.. aguerridos, despues de la guerra, dicen. Fin.

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  18. El Gran Martir. Los hados, negativos.
    Con un punto inflexion la pureza de el alma, se alcanza, tratando a la misma edad de el escritor, tratandolo como el gran Martir, de la poesia Francesa… , y fue, asi, un perseguidor desde aquel escrito, de personas ambiguas, y antiguallas… son, parece ser, los hados, de el poeta, su nombre y su ciudad de nacimiento.

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  19. El otro rojo, al final de la tierra.
    Y llego a pertubar la razon de la conquista de los pueblos como los poetas malditos, en rebelion de la masa. Como ejercicio, de voluntades.
    Hacinandose, como palacios, y la mesita de el rey… como oro rojo, y como escarcha… , invernal. Fin, fin, etc, etc. Y, no tiene ganado el alma humana en su pensamiento obra de tal talante.

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  20. Reflexion y moral.
    De el estudio, de sus obras, comprendio la vigesima entrada, de los encierros. Y, el octuple, nunca supo saberse a si mismo como un numero magnífico, de sus pequeñas obras, en su articulo, mayor. Encerrado, como en un pequeño, cuarto, oscuro, todo lleno de alondras… aquí tienen los buhos, placer. De la misma edad, confundida, en tenor, de rio. Fin. Y la tierra esta vagamente, eclipsada, dentro de un baul de rimas. Completamente, sorda. Como una forma abstracta de palabreria, vacia. Esto, es un eco de el libro mudéjar, de los trobares, y singladuras mayores. En el pasado, ciertamente, no fue, asi.. fin.

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  21. Le conocío la paloma.
    16, años llego la paloma, vienen los antes y los después, ahorra del tiempo, y fundio el mundo, en su elixir, interplanetario, y comprendió, que la paloma se fue, navegando por el rumbo este, y nadie más la pudo ver, tal como estaba, perdida, en aquel barco velero, de bruma tan lejos, de la playa. Y le conocio el pescador, y el tendero la vio pasar por delante se su tienda y alli la aviso para que se volviera por donde habia venido.

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  22. El alto muro, es un agujero espacial, de los enfrentamientos entre la clase alta y baja, de los muchos enfrentamientos que tuvieron, los escritos deambulandose, en esa epoca rara, y atractiva, de dondes y de por qués. Mas, la Tata, logrando esperar, lo descubre asi… fin.

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  23. Medicina tradicional.
    Compasion Maitreya, zorro volador, brutos, y exabruptos. Bondad, compasion, y verdad.

    Tolerante, lugar, de el templo de los zorros… el santuario, de el buda.

    El loro, no es la ley… es, comprensivo. El loro, no vuela. El ignorante, no es el sabio. Fin. Etc, etc.etc.

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  24. Con aire distraido.
    Con aire distraido, la puerta abierta, y el cielo agolpa verdaderamente la primera tradicion onomastica de los Estados suburbanos, el pasillo oscuro. La ultima, de la vela, el camino hacia Itaca, la funcion de el espectaculo de los souvenir y de los devoirs y el espectaculo ha de continuar. Por que la upa, y la releleche, where asking for the gloves?. En la ultima presuncion, en el pecado original, de la plaga – plaza – de el lugar, aquel, de el pueblo.
    Donde todo se rime y todo se abanique en los souvenirs, de las series- films : el equipo A, vienen como Fenix, a pedir el habano, de el fin, de la pelicula… como todos Firm do the question o having the past?… para mi, sencilla la respuesta… no one enter price, finito… y a lo de pedir habano, me retengo la ultima frase de, me encantan que los planes salgan bien… Up the broken harstes. Arriba los corazones rotos. And grow the up. Friends harstes in me mind. Question is’nt in my quest. To the spend and ram. Por que al macho, adulto, de la oveja, se le llama carnero, Ram…. , and the dream is yuors, now, may be. Fin.

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  25. Al arrimo, de el poeta. Rimbaud, el poeta, frances. Los cielos, reinantes. De el color, de el mar.
    En circulos, opusculos, de los menos a los mas perfectos poemas, este escrito es el mas pedido en las bibliotecas, de poesia romantica… el mas leido, por su pensamiento crítico social, sobre la sociedad pulcra de su epoca. Fin. Etc, etc, etc, etc.

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  26. El Vipassana es la ciencia medica mas antigua, que nos lleva a contemplar la esencia y el elixir, o flujo de los Vedas. Y en la tierra la medicina, vedica, es la ciencia mas necesitada, para conocer el alma universal, tambien. Para contener los instintos, y ser humilde, y vencer a la serpiente, siendo feliz.

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  27. Escritor, de palomas y de adoquinados, calles en turbulencia de parisienses, conminado la mirada de el buho, y desde cada casa hay un teatro afuera, que mide cada terreno , en una appstilla de flores. El terreno esta lleno de pistas , sigamoslo. El, esta ahi, pensando, en su esencial mundo, de coloretes. Fin.

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  28. Y, ya, la tierra esta en guerra, y es vaga, la emocion. De el momento , bueno … un ademas, no. Es, un borrico, como un caldo borriquero. Fin. Si, claro, y en frio invierno, una lechera polar, que una vaca rumiante. No, ya, si. No. Ya. Te explico, no, mas… cierra los ojos, y abrete.. entonces, si, una vez, mas, pero te confundes. No, para, ti.

    Es, cierto, la tierra, esta vaga. Y, el viento, lo perjudica… no es, cierto. Si, ya. Vientos, nuevos. Fin. Y, la cara curte menos. Fin.
    Una temporada, en el infierno, de Rimbaud.

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  29. La casa en llamas. No, es menester. Hacer viento, de paja..
    La virtud era una cualidad poco conocida en la edad de los Estados imperialistas, como cualidad de inversión, hacia otros estados. Y, no consiguió el cielo verde, de ladrillos vista, gustar tanto, en el paisaje, para sus asientos.

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