La voz del silencio: “Versos con faldas” o historia de una tertulia literaria fundada por mujeres en el año 1951

Me olvidaron… Olvidé…
¡Y entonces nació mi verso!

“Tú me dijiste y yo te digo”
Carmen de la Torre Vivero

Versos con faldas.jpg“Demasiado silencio es igual que una bomba”, diría Gloria Fuertes. La memoria es un ejercicio complejo –cruel por momentos– que quita y desquita, en función de para qué y, sobre todo de quién, la utilice. Pero el silencio se abre paso. Entonces el verso de Fuertes resuena y recobra la fuerza y la verdad con que fue escrito. En plena dictadura franquista, con la sombra de la guerra civil aún latente, dio comienzo, un 5 de marzo de 1951, la primera sesión de una tertulia literaria en el sótano de la Asociación Artístico-Literaria del Teatro Gallego, número 5 de la Carrera de San Jerónimo. A la inauguración acudieron periodistas, lectores y participantes; el sótano –”debidamente acondicionado” según recuerda Adelaida Las Santas en la introducción a la edición de 1983– estaba a rebosar y la tertulia que albergaba supuso un acontecimiento por algo que en la época ocupó los titulares de los diarios: era una tertulia fundada por y en la que participaban sólo mujeres.

Esta tertulia, fundada por tres poetas –María Dolores de Pablos, Adelaida Las Santas y Gloria Fuertes–, surgió en el panorama cultural madrileño como una respuesta a la escasísima presencia de mujeres poetas en los recitales semanales que se llevaban a cabo en la capital. En una entrevista en 1951 a Radio España sobre la fundación de la tertulia y transcrita por ella misma, Gloria Fuertes daba cuenta de la condición y representación de mujeres poetas durante otros recitales:

Éramos tres poetisas: María Dolores de Pablos, Adelaida Las Santas y yo, y observábamos que en todas las reuniones poéticas las mujeres íbamos quedando un poco relegadas: actuaban ocho, diez poetas, y a lo más una sola poetisa: entonces comenzamos a pensar en formar nosotras mismas y así surgió “Versos con faldas”.

Bajo este nombre, la inauguración de “Versos con faldas” apareció en casi todos los periódicos de la época, nacionales y locales. El día de su nacimiento participaron tres poetas, según cuenta Adelaida Las Santas en la introducción ya mencionada: Eva Cervantes, Carmen Silveiro y ella misma. Desde ese momento, cada lunes, hasta el 28 de mayo de ese año, 1951, se celebraron y crecieron las sesiones de esta tertulia. En 1983, treinta y dos años después de la primera sesión, Adelaida Las Santas recopiló algunos de los poemas de las participantes bajo el mismo título del grupo, en la colección Aguacantos. De la edición de los poemas se encargaron dos editores –José López Martínez y Florencio Martínez Ruiz– y Adelaida incluyó una Introducción donde detallaba la historia del grupo, a la que precedía un prólogo escrito por Gloria Fuertes.

Ahora, la editorial Torremozas recoge esta antología, fruto de un trabajo de investigación y editorial de casi tres años realizado por Marta Porpetta y Fran Garcerá, y donde se incluye una introducción, notas biográficas con los datos conocidos sobre las autoras –muchos de ellos inéditos– y un anexo donde se incluyen fotografías, dedicatorias e invitaciones y recortes de periódicos. El carácter de esta tertulia y la repercusión que tuvo fue evidente, aunque, como admitía Gloria Fuertes en el prólogo a la edición de Las Santas de 1983, en su momento quedara ignorado:

Aunque en 1951 no lo pensábamos ninguna de las tres “organizadoras”, hoy, a treinta y dos años vista, he sentido que “Versos con faldas” fue un verdadero Grupo Cultural Feminista.

Está bien, que quede constancia de aquellas muchachitas que en los años cincuenta (sin porros, ni discotecas) nos daba por escribir poesía.

La formación de Versos con faldas significó muchísimo más que una tertulia semanal en un sótano del centro de Madrid; Versos con faldas era la muestra de una resistencia valiente, del intento por abrirse un hueco en la sofocante sociedad franquista de posguerra, donde la mujer quedaba constreñida al ámbito doméstico y familiar. Un año después a la fundación de la tertulia, en 1952, Gloria Fuertes respondía de forma contundente sobre la condición social de la mujer en una entrevista a El Folletín:

No es que no haya habido mujeres capaces de escribir tan buena poesía como la de los hombres, sino que el ambiente de opresión que hasta ahora hemos padecido las mujeres impidió siempre que se manifestase públicamente la capacidad lírica de la inmensa mayoría de las mujeres.

versos-con-faldas.png

El silencio, ante el verso casi premonitorio de Fuertes, estallaba cada lunes y Versos con Faldas se convertía en el testimonio más bonito y firme de una reivindicación necesaria. Lo admirable, también, de esta tertulia fue la capacidad de reunir a tantas personas bajo un mismo signo. Los nombres recogidos en la antología dan cuenta de la variedad –poética, ideológica y vital– que caracterizaba este grupo: de nombres apenas conocidos hasta ahora o que todavía habitan el silencio, a nombres consolidados en el panorama poético, de poemas de temática amorosa a poesía social en verso libre o temáticas existencialistas, poemas escritos en gallego, o poetas afines a ideologías opuestas entre sí, todas bajo el mismo título y en colaboración. El tejido de redes es algo que queda patente gracias a las dedicatorias y la correspondencia incluida en esta nueva edición. La conjunción de todas estas autoras se produjo bajo la poesía, y los cuarenta y ocho nombres –junto a la historia de cada uno– incluidos en esta recopilación son muestra de ello. Fran Garcerá, en la Introducción al volumen, destaca:

Sin duda, Fuertes era consciente de la gran herramienta que significaron los recitales, como altavoces abiertos a una sociedad que consideraba, en la mayoría de las ocasiones, la vocación literaria de la mujer como un mero entretenimiento en un espacio mayormente reservado para los hombres.

Y continúa:

No obstante, aunque es imposible argumentar la existencia de un grupo femenino sólido, sí podemos constatar la generación de unos lazos de fraternidad y colaboración que ayudaron a afrontar, a través de su apoyo y de sus voces, las murallas ideológicas y económicas con las que la sociedad pretendió socavar los procesos de profesionalización de su escritura y silenciarlas.

Después del verano, se intentó reanudar la tertulia, pero la Asociación del Teatro Gallego presionó para que no se llevaran a cabo las sesiones que en principio habían gozado de tanto éxito y apoyo por su parte: “Fíjate: ¿sabes a qué recurrieron a última hora, al ver que no nos marchábamos?”, respondía Gloria Fuertes en la entrevista a El Folletín  de 1952, “pues instalaron una mesa de futbolín en el salón donde nos reuníamos nosotras, y cuando alguna poetisa empezaba a recitar, los socios gritaban en torno a la mesa con gran regocijo”, y concluye: “Además, siempre que podían nos insinuaban que buscásemos otro sitio. ¡Ya se habrán quedado tranquilos!”. Con el traslado a la Asociación de Escritores y Artistas, la tertulia empezó a cobrar entrada a una peseta, algo que, unido a tensiones entre Fuertes y Las Santas y la prohibición a finales del año 1952 de los recitales de café, supuso el principio del fin.

Las integrantes, hace constar Adelaida Las Santas en la introducción, siguieron sus caminos, los latidos del grupo seguían siendo fuertes y, de una manera u otra, nunca se apagaron. El pulso de Versos con faldas se mantenía constante incluso treinta y dos años después de su fundación, y esta recopilación servía como testimonio.

La investigación y reedición de Versos con faldas es la muestra de un esfuerzo admirable, de un esfuerzo consciente de la capacidad de la poesía y empeñado en rescatar del silencio a autoras y obras igual de necesarias ahora mismo que el día de la inauguración, en plena dictadura franquista, de una tertulia literaria fundada por mujeres. Bajo la intención de crear nudos en que las autoras se manifestaran y apoyaran, crecieran y demostraran su valía juntas, Versos con Faldas supuso un verdadero hito, una reacción a una condición sofocante, la muestra preciosa de la capacidad del silencio por explotar con la misma intensidad que una bomba.

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3 comentarios en “La voz del silencio: “Versos con faldas” o historia de una tertulia literaria fundada por mujeres en el año 1951

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