“La mujer en el cristianismo”, de Hans Küng

La mujer en el cristianismo. Hans Küng. Trotta, 2011, 142 pp., 12 €.

Para la mayor parte de las religiones, como se dice en la introducción de la obra de Küng, la mujer supone un “problema”: siempre subordinada al hombre, ocupando un segundo lugar en el conjunto de la familia, la economía o el derecho, y tristemente limitada en sus derechos. Aunque, como explica Hans Küng, “la igualdad de derechos de la mujer es una magna tarea por cumplir no sólo dentro del cristianismo”.

Una cosa no deberían olvidar nunca las mujeres: la androcracia que, sin lugar a dudas, acabó instalándose en la Iglesia de los paradigmas helenístico (propio de la Iglesia de la Antigüedad) y católico-romano (propio de la Edad Media), no hubiera sido imaginable en la forma en que se dio de no existir una prohibición que no se encuentra en ningún sitio del Nuevo Testamento: la prohibición de casarse los clérigos (la ley del celibato).

Hans Küng, La mujer en el cristianismo

Sin embargo, no podemos negar que el asunto de la igualdad de la mujer, tanto en lo tocante a sus derechos como en su dignidad, es un tema de extremo interés dentro del cristianismo, pues, por ejemplo, sigue vigente la prohibición expresa de ordenar mujeres para el diaconado y el sacerdocio, de igual manera que impera una actitud rigurosamente negativa respecto a los métodos anticonceptivos, el aborto o el divorcio, lo que, afirma Küng, redunda en última instancia en un perjuicio manifiesto para la mujer. El propio derecho de la Iglesia Católica Romana, concebido con un espíritu preconciliar tras el concilio Vaticano II (1962-1965), es de cuño claramente androcéntrico, e incluso se sigue excluyendo en lo posible a las mujeres de las cátedras de Teología.

Es necesario imaginar la represión sexual que producían aquellos innumerables libros de penitencia y confesión con sus frecuentemente contradictorios catálogos de pecados y penitencias: todo en nombre de Dios y de la Iglesia.

Hans Küng, La mujer en el cristianismo

La mujer en el cristianismoEl problema fundamental es que la Iglesia sigue acudiendo, para justificar tales desmanes, a lo que se denomina “la tradición”. Hans Küng estudia en este libro –absolutamente recomendable– la historia bimilenaria de la mujer dentro del cristianismo, indagando cómo de unas estructura que se declara comunitaria en su origen llegó a resultados tan contradictorios con lo que el propio Jesucristo predicó. Como apunte a tener en cuenta, el cuestionamiento que lleva a cabo el autor no fue contestado, sino castigado en un procedimiento (que él mismo denomina “inquisitorial”), y que terminó con la retirada de la licentia docendi (autorización para la enseñanza eclesiástica).

Hans Küng defiende a lo largo de esta obra una Iglesia como comunidad de personas libres, hombres y mujeres, donde en ningún caso pueda aparecer como una institución de poder o, mucho menos, como una gran inquisidora: “tendría que ser, más bien, en la conformación de la comunidad eclesial, la plasmación misma de la libertad, de forma que sus instituciones y normas nunca tuvieran carácter opresivo o represivo ni sustentaran el dominio de unos hombres sobre otros hombres”.

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