Nietzsche y el porvenir de la educación
En 1872, un jovencísimo Friedrich Nietzsche acaba de cumplir veintisiete años. En su haber ya relampaguea su primer gran escrito, El origen de la tragedia. Aún bajo los efluvios del parto que acababa de acontecer, que le había dejado exhausto y asombrado ante su propio logro («¡Qué vivencias hay que haber tenido para escribir semejante obra!», anotaba sobre la…





