Ernst Jünger, el testigo de un siglo de horror

Conocí a Jünger en San Lorenzo de El Escorial poco después de que hubiese alcanzado la centuria de vida. Mantenía, a pesar de lo añoso, un porte erguido y una figura estilizada, aparentemente ágil y alerta a lo que pudiera suceder. Los rasgos afilados y su abundante pelo blanco le otorgaban un halo de inteligencia…

Filosofía para tiempos revueltos: la fuerza de Simone Weil

El mal es ilimitado, pero no infinito. Sólo lo infinito limita lo ilimitado. La corta vida de Simone Weil (1909-1943) se vio muy pronto entregada al quehacer filosófico: desde los catorce años, cuando es víctima de una profunda crisis personal, comienza a preguntarse por el sentido de la existencia humana, un interrogante que no le…