Nietzsche y el porvenir de la educación

En 1872, un jovencísimo Friedrich Nietzsche acaba de cumplir veintisiete años. En su haber ya relampaguea su primer gran escrito, El origen de la tragedia. Aún bajo los efluvios del parto que acababa de acontecer, que le había dejado exhausto y asombrado ante su propio logro (“¡Qué vivencias hay que haber tenido para escribir semejante obra!”, anotaba sobre la…

Todos somos sofistas

¿No llama Lisias sofista tanto a Platón como a Esquines? Elio Aristides ¡Sofistas! ¡De su presencia inicua, corruptora de la racionalidad, no puede provenir sino el error, la vanidad, el desafío a la ortodoxia! Así debe expresarse quien exalta la posibilidad de dirimir con suficiencia cualquiera de las aporías a las que suele conducir la…