Una pensadora (olvidada) para descubrir: Helene von Druskowitz

La nueva editorial Taugenit, que, con mucha valentía, acaba de ver la luz en estos tiempos de zozobra e incertidumbre con tres atractivos títulos, cuenta en su incipiente catálogo con un libro fundamental para conocer un periodo filosófico tan trascendental como actual e inspirador. Se trata de los Escritos sobre feminismo, ateísmo y pesimismo de la intelectual Helene von Druskowitz (1856-1918), discípula en lo teórico de Arthur Schopenhauer pero absolutamente independiente en el desarrollo de su propio pensamiento: feminista convencida, atea y defensora de la filosofía como eficaz y necesario medio para analizar cuanto nos rodea con ojos críticos y despiertos.

Sólo somos capaces de perfeccionarnos a nosotros mismos, en tanto nos sentimos permanentemente acompañados de un sentimiento de insatisfacción.

En concreto, este volumen inédito (traducido por el profesor Manuel Pérez Cornejo) reúne las Proposiciones cardinales del pesimismo y los Intentos modernos de sustituir a la religión, textos originalísimos y contundentes en los que se rastrean las líneas maestras del pensamiento de Druskowitz, segunda mujer en toda Europa en obtener el doctorado en Filosofía. Fue Helene una pensadora precoz y una niña ávida por conocer hasta el fondo su contexto, con una extraordinaria inteligencia y sensibilidad para escrutar la realidad. Llegó a conocer a Rilke o Lou Andreas-Salomé, y también al mismísimo Nietzsche, con quien mantuvo incluso una relación epistolar que no acabó demasiado bien, debido a las feroces críticas que Helene von Druskowitz vertió contra el concepto de superhombre, que consideró del todo machista.

3D - Escritos sobre feminismo, ateísmo y pesimismo

En palabras de la filósofa Luisa Muraro, Helene von Druskowitz perteneció “a aquellos miembros de la especie humana que tienen el don de poseer un pensamiento independiente“, y no duda en compararla con figuras como Giordano Bruno, Hipatia de Alejandría o Sócrates. Precisamente por ese don para la independencia, todos ellos terminaron pagando muy caro su decisión de vivir y pensar en libertad. Aunque al principio se decantó por la música (cursó la carrera de piano en el conservatorio de Viena), más tarde se traslada con su madre a Zúrich, donde cursa estudios de Filosofía entre 1874 y 1878. Con tan sólo veintidós años alcanza el grado de doctora en esta disciplina.

Igual que luz y tinieblas se excluyen mutuamente, todas las cosas están dominadas por la contradicción.

Con el paso del tiempo, y tras un acercamiento a Nietzsche que acabó en franco e insalvable enfrentamiento (el filósofo no fue capaz de encajar las duras y en ocasiones desdeñosas críticas de la pensadora austríaca), Helene no acababa de encontrar su lugar ni a sentirse cómoda en ningún país ni con ningún credo religioso. Del todo atea, fue una de las primeras mujeres en rechazar abiertamente el matrimonio, que consideraba “una institución inadecuada para mujeres capaces. El hombre capaz puede considerarlo como su pacífico lugar de esparcimiento en el que reúne y despliega sus fuerzas; pero una mujer que sea capaz se hunde en él; y yo quiero vivir mis talentos“.

A mí me parece que las mujeres deberíamos actuar ahora y aprovechar, conforme a nuestras fuerzas, la libertad que se nos garantiza. Cada mujer que posea talento para un determinado asunto debe tratar de ponerlo en práctica, pues sólo si cada individuo particular muestra talento podrá crecer la opinión sobre la capacitación de las mujeres en general. Sólo el talento puede demostrarse a sí mismo. Dejen ustedes a una doctora que realice una difícil operación, o que diagnostique y acabe con una enfermedad complicada, y promoverá con ello mucho más la cuestión femenina que cientos de discursos públicos a favor de nuestro sexo.

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Como se relata en la muy valiosa introducción del libro, “tras perder entre 1886 y 1888 a sus dos hermanos y a su madre, Helene se trasladó a Dresde, donde fue cayendo progresivamente en el alcoholismo y en una bancarrota tanto financiera como emocional”. Bebía y fumaba y se declaraba, con orgullo, “anormal”, sin temor a aludir a sus inclinaciones lésbicas. Llegó a tener una relación con la cantante de ópera Therese Malten, que terminó, sin embargo, en 1891 a causa de sus excesos. Año en el que también, presa de alucinaciones, es hospitalizada y puesta bajo tutela, con el diagnóstico de megalomanía y misandria.

Pérez Cornejo apunta muy certeramente que, “aunque es cierto que su estado de salud mental era preocupante, los auténticos motivos de su internamiento nunca estuvieron claros, y parece, más bien, que detrás de ellos se encontraba una suerte de reacción de la sociedad ante una persona incómoda que, adelantada a su tiempo, se había atrevido a desafiar las normas morales del momento“. La propia Druskowitz se declaró víctima de “un crimen social perpetrado contra ella”.

Una figura rompedora, original, del todo actual y siempre provocativa y atrevida que no dejará a nadie indiferente, que pensó a la mujer como el “único ser humano” verdadero y como salvadora del mundo en una realidad dominada injustamente por los hombres, a quienes consideraba muy cercanos, en impulsos y egoísmo, a las bestias más despiadadas. Una oportunidad única para descubrir a una pensadora hasta ahora inexplorada que hará las delicias de curiosos y también de estudiosos dedicados al pensamiento de los siglos XIX y XX. Sin lugar a dudas, una de las publicaciones más relevantes de este movido y accidentado 2020 que nos invitará a (re)pensar nuestras categorías filosóficas, antropológicas, sociales y políticas.

8 comentarios en “Una pensadora (olvidada) para descubrir: Helene von Druskowitz

  1. Al parecer para toda persona es todo un problema vivir fuera de lo social, fuera de lo que se entiene, lo “normal”, o al “estándar” de su tiempo, sin embargo, vivir conforme a uno, y, no de una manera disfrazada, ser decente con uno mismo, ya es un valor, por cuanto es un valor vivir auténticamente.
    Parece que algunas personas intimamente pensaran en sus respectivos tiempos, así:
    “No soy persona de este tiempo, ese, no soy yo, como a los héroes anonimos, ese no es mi cuerpo, ni mi rostro, me lo ha implantado la sociedad, me lo a distorsionado el mismo entorno, ahora, me desconozco, es que acaso no soy persona de este tiempo, no importa, esperare, un poco más.. en el espacio del universalidad”

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  2. Al parecer para toda persona es todo un problema vivir fuera de lo social, fuera de lo que se entiene, lo “normal”, o al “estándar” de su tiempo, sin embargo, vivir conforme a uno, y, no de una manera disfrazada, ser decente con uno mismo, ya es un valor, por cuanto es un valor vivir auténticamente.
    Parece que algunas personas intimamente pensaran en sus respectivos tiempos, así:
    “No soy persona de este tiempo, ese, no soy yo, como a los héroes anonimos, ese no es mi cuerpo, ni mi rostro, me lo ha implantado la sociedad, me lo a distorsionado el mismo entorno, ahora, me desconozco, es que acaso no soy persona de este tiempo, no importa, esperare, un poco más.. en el espacio de la universalidad”

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  3. Al parecer para toda persona es todo un problema vivir fuera de lo social, fuera de lo que se entiene y comprende como lo “normal”, o al “estándar” de su tiempo, sin embargo, vivir conforme a uno, y, no de una manera disfrazada, es labor de ser decente con uno mismo, y digo valor, por cuanto, es un valor vivir auténticamente.
    Parece y me inagino, que algunas personas intimamente pensaran en sus respectivos tiempos, como le a pasado a literatos y filósofos, algo así:
    “No soy persona de este tiempo, ese, no soy yo, como le a pasado a los distintos perdidos el el anonimato para desaparecer como un héroe anónimo, decir con rima: ese no es mi alma, ni mi rostro, me lo ha implantado imaginariamente la sociedad, y, ¿Por qué lo ha distorsionado la sociedad o se le ha permito trabajar al enemigo del bien en sí?, entonces, ahora, me desconozco… es que acaso no soy persona de este tiempo, no importa, finalmente esperare, un poco más.. en el espacio de la dicha de la universalidad”

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  4. La reciedumbre de esta mujer la hace admirable, sobre todo porque no se amedrenta ni siquiera con el machismo del superhombre propuesto por Nietzche al mismo tiempo que se aparta de los chantajes del dogmatismo religioso. Poner estro en blanco y negro es algo fuera de lo común. Una mujer extraordinaria y paradigmática para la humanidad.

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    • Bienvenida Yusbely exponiendo publicando tus comentarios, quitando un ladrillo del inmenso edificio del machismo, este debe ser demolido para el bienestar de todos, hombres y mujeres que hemos sido enajenados por una de las supersticiones más estúpidas que se tengan memoria.

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