Angustia y desesperación. Søren Kierkegaard

Como decíamos en la entrada anterior que dedicamos a Kierkegaard, nos queda por hablar mínimamente de su periodo filosófico más maduro,  que arrancaría con la publicación de El concepto de angustia y concluiría con La enfermedad mortal. El salto cualitativo de un estadio de vida inmediata a otro estado de vida “relacional” (como él mismo lo llama) se verifica por una brusca conmoción existencial que sacude a la persona en su ser más profundo, que es arrancada súbitamente del modo de ser inmediato anterior y de su dispersión en el mundo, para enfrentarla consigo misma.

¿Qué es entonces la cultura? Yo siempre la he considerado como el camino que ha de recorrer un individuo para llegar al conocimiento de sí mismo; y muy poco le servirá a quien no quiera emprender ese itinerario el haber nacido en la más ilustrada de las épocas (Kierkegaard, Temor y Temblor, “Problemata”).

Soren KierkegaardLos factores de esta conmoción existencial los condensa Kierkegaard en la vivencia de la angustia y la desesperación; sus complicados análisis sobre ambos temas se centran en torno a la noción de pecado, lo que implica de entrada situar al hombre en el ámbito ético-filosófico de lo trascendente, o más propiamente en el ámbito ético-religioso (sentirse y estar ante la presencia de Dios). Sólo cuando la angustia y la desesperación son vistos en relación con la culpa y el pecado es posible llevar a cabo el salto al estadio ético-religioso de la vida mediante el arrepentimiento.

En cualquier caso, como decimos, Kierkegaard no elabora estos pensamientos sin la vivencia de numerosas crisis personales. Durante sus años como estudiante, el joven Søren no dudó en entregarse a una vida repleta de entretenimientos y placeres de todo tipo, convertido en un auténtico dandy. Sin embargo, nunca cesarán los continuos problemas de identidad personal, en forma de desesperación existencial, que Kierkegaard vivirá también como crisis de fe que le conducirían, en ocasiones, a pensar en el suicidio. Finalmente llegará a la conclusión de que placer físico y reflexión no pueden convivir.

El mundo exterior está sujeto a la ley de la imperfección. […] En este mundo de las apariencias visibles las cosas pertenecen a quienes las poseen, y están sometidas constantemente a la ley de la indiferencia. […] Pero en el mundo del espíritu no ocurren las cosas del mismo modo. Impera en él un orden eterno y divino; no llueve allí del mismo modo sobre justos e injustos, ni brilla allí el mismo sol sobre buenos y malos (Kierkegaard, Temor y Temblor, “Problemata”).

Estatua KierkegaardEl hombre inmediato (estético) y el hombre relacional se oponen justamente por la distinta opción radical que llevan a cabo en su existencia, expresada en la forma diferente de manejar la angustia y la desesperación en sus vidas. La vida estética, cuando es observada como la única y exclusiva fuente de obtención de felicidad, termina conduciendo al hombre a la insatisfacción existencial, una insatisfacción que se manifiesta primordialmente a través del tedio y el aburrimiento (la existencia, tras recorrer los caminos de los placeres estéticos, se vuelve naturalmente insuficiente). No le sucede lo mismo al hombre ético-religioso cuando toma la opción, también a partir de su angustia y su desesperación, de instalarse en un nivel de realidad relacional, de querer ser sí mismo relacionándose con el Poder que lo ha creado. De este modo, Kierkegaard plasma en la persona relacional la condición que puede conducir a una suerte de estado de plenitud que sólo puede ser contemplado, precisamente, desde el estadio religioso de la existencia.

Las categorías de inmediatez y relación aparecen como auténticas claves hermenéuticas para comprender dos modos opuestos de entender la existencia del hombre, que sintetizan y explican coherentemente la obra del filósofo danés. Frente a la tendencia que empuja a ciertos individuos a definir el espíritu humano en virtud de su inmediatez con las cosas, la aportación básica de Kierkegaard a la historia de la filosofía fue poner a la persona singular y única en relación con un ser personal Único, Dios, pues en última instancia el ser humano se entiende mucho mejor por sus relaciones personales que por sus relaciones impersonales –propias del mundo de los objetos–.

En el hombre sin espiritualidad no hay ninguna angustia; es un hombre demasiado feliz y está demasiado satisfecho y falto de espíritu como para poder angustiarse. […] Sin embargo, la angustia está al acecho. […] Por eso, considerando las cosas desde el punto de vista del espíritu, la angustia también se halla presente en la falta del espíritu, aunque oculta y enmascarada. Solamente el tener que contemplar este espectáculo le llena a uno de escalofríos. […] Es verdad que no se contempla a la muerte sin un escalofrío cuando esta se presenta en su auténtica figura, es decir, como el siniestro esqueleto armado con la guadaña, pero al que la observa entre bastidores le causa todavía mucho más pavor verla entrar disfrazada en escena –como una desconocida que se ha puesto el disfraz para burlarse de los hombres que se imaginan poderse burlar de ella– y comprobar cómo los encandila a todos con sus buenas maneras y los arrastra a la loca algazara del placer sin freno (Kierkegaard, El concepto de angustia, 3, 2).

Como explica Vicente Simón Merchán en la edición de Alianza de Temor y Temblor, Regina Olsen, la amada de Kierkegaard, “no puede acompañarle por el camino de la reflexión que lleva finalmente al estado religioso; Regina no le puede comprender ni puede abandonar, por ahora, el estadio estético en que vive. Dios le ha hecho débil físicamente y poderoso a nivel intelectual porque lo destina a una tarea determinada: es un elegido, es el Único, el Interesante, el Particular por excelencia; al mismo tiempo descubre que ser un elegido del Señor no resulta fácil ni agradable. A la vez comprende que al renunciar a Regina está renunciando a la única posibilidad de ser feliz en este mundo que le ha sido y le será brindada”.

Kierkegaard nunca podrá aceptar este sincero amor de Regina por ser estético, por pertenecer al lado “bajo” del mundo, y por ello destinado al tedio y la desesperación propios de todo lo terreno y perecedero. “En el estado religioso –prosigue Simón Merchán–, y desaparecidas las ilusiones estéticas y éticas (dos formas de la temporalidad, la segunda más seria que la primera, pero temporalidad al fin), queda el hombre cara a cara con la angustia del existir, la existencia es algo misterioso e irracional y el hombre se halla en una relación con Dios incómoda y peligrosa”.

La fe no es, por lo tanto, un movimiento estético, sino que pertenece a un estadio más elevado; precisamente por eso ha de ir precedida de la resignación; no es un impulso inmediato del corazón, sino la paradoja de la existencia (Kierkegaard, Temor y Temblor, “Problemata”).

Anuncios

2 comentarios en “Angustia y desesperación. Søren Kierkegaard

  1. Es difícil afirmar que el movimiento estético descrito por Kierkegaard pertenezca al “bajo mundo” ya que incluso el movimiento religioso del alma también tiene implicaciones en el sujeto que vive en el mundo terrenal. Por ello la decisión de fe es una decisión de aquí y ahora, de lo que él llama: el instante -que bien, no se puede confundir con lo fugaz-. El abandono a Regina en el altar tiene que ver con la razón de porque el texto temor y temblor le fue dedicada, y esto es: porque al igual que Abraham que decididamente iba a sacrificar a su hijo -y sólo así lo pudo obtener todo- Kierkegaard quería sacrificar el amor de Regina, que como bien se dice en el texto presente, lo erá todo para él. El amor entonces asume una paradoja radical: amar es sacrificio, amar implica la incapacidad de estar con el objeto amado.

    Me gusta

¡Deja un comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s