Lenin: Estado y Revolución

LeninEsta vez nos ocupamos de un personaje muchas veces olvidado y cuyos escritos, en un tiempo como el presente, podrían muy bien suponer el comienzo de nuestra indignación.

En los últimos años del XIX, Rusia constituía el único régimen absolutista que aún quedaba vivo en Europa; su economía se basaba fundamentalmente en un sistema agrario. Hasta 1861, cuando el zar Alejandro II abolió la servidumbre, las condiciones de vida de los campesinos eran terriblemente duras, por lo que ciertos intelectuales comenzaron a mostrarse reacios respecto a la ciega aceptación del régimen -hasta que el zar fue al fin asesinado veinte años después de aquella abolición-.

Le sucedió Alejandro III, quien, en vista de lo que a su antecesor le había ocurrido, tomó fuertes medidas frente a cualquier posible introducción de ideas liberales y democráticas en Rusia, manteniendo el régimen lejos de cualquier atisbo de progreso político y social. Sin embargo, a causa de la evolución y propagación imparable del capitalismo y la aparición de una clase obrera, la expansión de las ideas socialistas-demócratas se hizo patente e irrefrenable.

En 1870 nacía Lenin (Vladimir Ilich Uliánov) en una familia acomodada, hijo de un inspector de enseñanza y de una madre de refinada cultura: debido a este origen, en la casa de Lenin se respiraba un ambiente liberal. Cuando cumple los dieciséis años, el seguro mundo de su infancia comienza a tambalearse: muere su padre y aparecen algunos problemas económicos en el contexto familiar; por otro lado, su hermano Alejandro, al que desde bien pequeño Lenin idolatraba, es detenido por “nihilista” y además acusado de planear un inminente atentado contra el recién estrenado zar Alejandro III.

El hermano querido fue ejecutado en la horca y Lenin descubre en él un hombre hasta entonces desconocido: lector de libros “prohibidos” y un absoluto rebelde ante las injusticias sociales, que nunca abjuró de sus ideas políticas -llegando a pagar su defensa con la propia muerte-. Algún tiempo después, Lenin ingresa en la universidad para estudiar Derecho, pero a los pocos meses es detenido momentáneamente y expulsado por agitador, no habiendo aún cumplido los dieciocho. Desde aquel momento decide asumir enteramente los ideales revolucionarios, en pos de una sociedad igualitaria. En estos años Lenin se convierte en un lector que devora obras de corte revolucionario (entre ellos, los escritos de Marx).

El descubrimiento de El Capital resulta decisivo para su futura formación intelectual. Pasando ahora por alto el interesante proceso de la Revolución en Rusia, diré que precisamente el punto en desacuerdo con su maestro Marx supondrá la auténtica originalidad de la doctrina de Lenin: fomentar y llevar a cabo la revolución en Rusia, país donde quizás para Marx hubiera sido impensable el desarrollo de aquélla, precisamente por causa de su mínima industrialización y el bajo número de proletarios. Lenin convirtió el grupo bolchevique (el partido), en un instrumento constituido por profesionales de la propaganda -e incluso de la conspiración-, cuya misión principal estribaría en concienciar a la clase obrera y a fomentar una suerte de centralismo democrático, para acabar por entregarse al fin a la causa de la revolución-.

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Les dejamos un texto perteneciente a El Estado y la revolución (publicado en Alianza, 2006, pp. 62 y ss.):

El Estado es una organización especial de la fuerza, es una organización de la violencia para la represión de una clase cualquiera. ¿Qué clase es la que el proletariado tiene que reprimir? Sólo es, naturalmente, la clase explotadora, es decir, la burguesía. Los trabajadores sólo necesitan el Estado para aplastar la resistencia de los explotadores, y este aplastamiento sólo puede dirigirlo, sólo puede llevarlo a la práctica el proletariado, como la única clase consecuentemente revolucionaria, como la única clase capaz de unir a todos los trabajadores y explotados en la lucha contra la burguesía, por la completa eliminación de ésta. Las clases explotadoras necesitan la dominación política para mantener la explotación, es decir, en interés egoísta de una minoría insignificante contra la mayoría inmensa del pueblo. Las clases explotadas necesitan la dominación política para destruir completamente toda explotación, es decir, en interés de la mayoría del pueblo contra la minoría insignificante de los esclavistas modernos, es decir, los terratenientes y capitalistas. […] El derrocamiento de la dominación de la burguesía sólo puede llevarlo a cabo el proletariado, como clase especial cuyas condiciones económicas de existencia le preparan para ese derrocamiento y le dan la posibilidad y la fuerza de efectuarlo.

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3 comentarios en “Lenin: Estado y Revolución

  1. El párrafo que citas de Lenin expresa una verdad tan de perogrullo que parece mentira que sea considerada “ideología” y, más aún, “Ideología radical” o “pasada de moda.”
    La solución, si la hay, a la autoaniquilación a la que se está viendo sometida la humanidad está en Lenin y no en ese panfleto pueril de Stephane Hessel, sintomáticamente vendido como best seller en los centros comerciales y que encaja perfectamente con esa “enfermedad infantil” que ha citado el anterior comentarista..
    Cuando tienes una plaga de ratas de nada vale indignarse con ellas. Basta con usar matarratas.

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  2. ¿Ha resucitado? Creía que estaba muerto. Ya hace muchos años que los jóvenes confundían a Lenin con Lenon… Por cierto, Swann, ¿desde qué barricada nos escribes?

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